
Manteniendo seguros y secos los calentadores de baño Colocar un calentador por infrarrojos en el baño es, en esencia, invitar a que haya problemas debido al vapor y la humedad. El vapor de agua es algo muy sutil: encuentra su camino hacia el interior del dispositivo, creando así un paso para que la electricidad fluya donde no debería. Y si el aislamiento no es adecuado, se puede producir una fuga de corriente o incluso un cortocircuito total. La clave para evitar esto está en crear una barrera entre el elemento calefactor y la carcasa exterior. Lidiando con la humedad En un baño húmedo, el aislamiento básico no es suficiente. Utilizamos cerámicas de alúmina de alta calidad para los soportes de las lámparas, ya que estas cerámicas no absorben el agua. Esto evita que la humedad cree un camino para que la electricidad fluya desde los terminales vivos directamente hacia la carcasa metálica. Verás una clasificación IP44 en las especificaciones del producto, pero lo realmente importante son los puntos de conexión. Sellamos esos puntos con juntas de silicona para evitar que el vapor entre en la caja de conexiones. Si el agua llega a esos terminales, el dispositivo GFCI se activará inmediatamente. Y créeme, nadie quiere lidiar con un calentador que deja de funcionar justo cuando uno está bajo la ducha. Calor, estrés y sellos El calor hace que las cosas se muevan. Cuando una lámpara radiante pasa de 20°C a 600°C, ejerce una gran presión física sobre los sellos. Para resolver este problema, utilizamos sellos de fluorosilicona. Estos sellos no se agrietan cuando están sometidos a cambios constantes de temperatura, lo que mantiene los componentes internos del calentador secos. Los cables también son importantes. Utilizamos cables de silicona trenzada con fibra de vidrio. ¿Por qué? Porque el PVC convencional se derrite y se deshace, dejando al descubierto el cobre. En una habitación húmeda, el cobre expuesto representa un verdadero peligro. El equilibrio perfecto El problema es que las lámparas de alta potencia calientan rápidamente la habitación, pero también dañan el aislamiento. Si se colocan demasiadas vatios en un espacio pequeño, esos sellos se deteriorarán mucho más rápido de lo normal. Lo importante es encontrar ese equilibrio entre la densidad de calor y la circulación del aire, para no dañar accidentalmente los componentes electrónicos.