
El invierno afecta mucho a una habitación. Usted conoce la sensación: el aire se calienta, pero está extremadamente seco. La piel se tensa, la garganta se irrita y la carpintería comienza a separarse del aire. La calefacción por aire forzado intenta generar confort calentando el aire, pero ese método tiende a expulsar la humedad del ambiente. El resultado es esa sensación de sequedad y electricidad estática.
La calefacción infrarroja bajo baldosas adopta un enfoque distinto. Calienta la masa: el suelo, las paredes, los objetos sólidos en la habitación, de modo que se siente el calor donde realmente se está, no solo en el aire por encima.
Lo que importa, técnicamente
Construimos calentadores infrarrojos bajo baldosas como sistemas radiantes, no como convectores. El elemento emite energía infrarroja de onda larga que atraviesa el aire sin obstáculos, y las superficies sólidas la absorben. El resultado es un calor uniforme y suave que comienza en el suelo y asciende de forma natural. Dado que el aire no realiza el trabajo principal, el sistema no necesita secar el aire para proporcionar confort. Se obtiene calor donde se necesita, con menos oscilaciones bruscas de temperatura que suelen hacer que las personas recurran a humidificadores.
Por qué funciona en la práctica
En un hogar donde el confort se asocia a mañanas descalzas y tardes tranquilas, la calefacción infrarroja bajo baldosas modifica la sensación del espacio. Los suelos se calientan rápido, por lo que baños y cocinas fríos dejan de ser zonas incómodas. El aire es más favorable para la respiración y los muebles y acabados no sufren por grandes variaciones de humedad. Además, el consumo energético suele disminuir, porque el sistema puede operar a temperaturas de aire más bajas y aún así proporcionar confort directamente en la superficie.
Lo que debe saber
La instalación bajo baldosas es limpia y compacta, pero requiere planificación. El sistema funciona mejor cuando se combina con el tipo de baldosa o piedra adecuada y una correcta preparación del subsuelo. También es recomendable usar un termostato que responda a la temperatura del suelo, no solo a la del aire. Se debe contratar una instalación calificada que considere el tamaño de la habitación, el aislamiento y el circuito eléctrico. Una vez configurado, el calor está disponible al pisar el suelo.