
En la línea de producción, el vidrio se calienta rápidamente… y también se agrieta con la misma rapidez cuando el campo térmico desaparece. Un punto caliente en el horno, un exceso de temperatura en la estación de doblado… y ya no puedes utilizar los paneles templados, o bien aparecen defectos en su superficie. Hemos diseñado nuestro controlador PID para los calentadores de vidrio, con el fin de interrumpir esta cadena de reacciones negativas. De este modo, la temperatura del elemento se mantiene constante, lo que permite que la superficie del vidrio no varíe constantemente. Adaptamos el algoritmo de control al tipo de calentador: halógeno, cuarzo, onda corta, onda media o fibra de carbono. De esta manera, el tiempo de respuesta y los desvíos de temperatura se mantienen bajo control, tanto si se necesita un calentamiento rápido para el doblado como si se desea mantener una temperatura constante durante el proceso de recocido. Se logra así una estabilidad constante de la temperatura, con menos desviaciones después del proceso de calentamiento, y una recuperación más rápida cuando se abren las puertas del horno o cambia la carga.
Por qué funciona en la práctica En el proceso de templado, el calentamiento uniforme reduce las tensiones térmicas y los defectos en los bordes del vidrio, lo que mejora su calidad óptica y hace que el comportamiento del vidrio sea más predecible. En el proceso de doblado, el controlador mantiene la forma deseada del vidrio, evitando que se adelgace demasiado o se distorsione. En los procesos de laminación y secado de recubrimientos, el controlador evita que las zonas calientes se extiendan demasiado, lo que previene daños en la superficie del vidrio. Además, permite un calentamiento rápido, lo necesario para mantener la velocidad de producción. En el sellado de vidrios aislantes, una temperatura estable asegura un sellado reproducible, lo que reduce los rechazos y la necesidad de retrabajar. El consumo energético disminuye, ya que el calentador no tiene que luchar contra sí mismo: menos ciclos de calentamiento, menos desvíos de temperatura y menos calor desperdiciado.
Detalles prácticos que no se pueden pasar por alto Este controlador no funciona de forma automática en todas las líneas de producción. Es necesario adaptarlo a la potencia, voltaje y masa térmica del calentador, así como a la emisividad y comportamiento de convección del horno. La ubicación de los cables y los termopares también es importante: si se coloca el sensor en el lugar incorrecto, se ocultará el verdadero problema de control. Es necesario realizar una prueba breve para ajustar velocidades de calentamiento y tiempos de exposición según el espesor del vidrio y el tiempo de ciclo. Si se hace correctamente, el controlador se convierte en parte del proceso, y no en otra variable con la que hay que lidiar.